Cuando Abril era algo más que un mes lluvioso

blur-1845534_1920Una mañana de mediados de marzo de 2004 comencé a trabajar en las oficinas de Abril Comunicación, la agencia de publicidad fundada y presidida por Begoña Cuesta, que había sido mi jefa en Bassat Ogilvy & Mather. Un par de semanas antes se habían producido los terribles sucesos del 11-M, la derrota del Partido Popular en las elecciones y la llegada al poder de Zapatero y los socialistas. Vivíamos unos momentos clave en la reciente historia de España, tiempos de cambios y confusión, de miedo y dolor, sobrecogidos aún por la tragedia del atentado y expectantes ante la amenaza que suponía el auge del terrorismo yihadista a nivel internacional.  Seguir leyendo

Ideas e ideales

Hace no mucho leí en una revista profesional dedicada a la publicidad que el colectivo de artistas Brandalism (neologismo inglés procedente de la fusión de “brand”, marca, y “vandalism”, vandalismo) había emprendido una campaña de comunicación para instar a los creativos británicos a que empleen su talento en causas sociales y medioambientales. La campaña fue instalada ilegalmente en el mobiliario urbano ubicado en los alrededores de agencias tan prestigiosas como Abbott Mead and Vickers BBDO, Ogilvy, TBWA o JWT, y en ella se pueden leer mensajes como “Estás vendiendo deseos. Tienes poder y responsabilidad moral. Nos encantaría hablar contigo” o “Necesitamos tus actitudes y tu pasión. No para vender chocolatinas Snickers o el último patrocinio de BP, sino para cambiar el mundo”.

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