Cuando Abril era algo más que un mes lluvioso

blur-1845534_1920Una mañana de mediados de marzo de 2004 comencé a trabajar en las oficinas de Abril Comunicación, la agencia de publicidad fundada y presidida por Begoña Cuesta, que había sido mi jefa en Bassat Ogilvy & Mather. Un par de semanas antes se habían producido los terribles sucesos del 11-M, la derrota del Partido Popular en las elecciones y la llegada al poder de Zapatero y los socialistas. Vivíamos unos momentos clave en la reciente historia de España, tiempos de cambios y confusión, de miedo y dolor, sobrecogidos aún por la tragedia del atentado y expectantes ante la amenaza que suponía el auge del terrorismo yihadista a nivel internacional.  Seguir leyendo

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Get out of my agency, you bastard!

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“Cuando fundamos nuestra agencia, teníamos en mente el tipo de personas que queríamos con nosotros. Había dos requisitos: tenías que tener talento y ser una buena persona. Si eras simpático pero sin talento, lo lamentábamos mucho, pero simplemente no podía ser. Teníamos que ‘hacerlo’. Y solo un gran talento nos ayudaría a conseguirlo. Si eras un tipo talentoso, pero no una buena persona, no dudábamos en decir ‘No’. La vida es demasiado corta para sacrificarla  viviendo con un bastardo “. 

(Bill Bernbach,  1911-1982)

Frecuentemente, en los libros, revistas y blogs dedicados a la publicidad se citan numerosas frases de Bill Bernbach relativas a la creatividad, las relaciones con los clientes, el marketing y la comunicación. Pocas veces, sin embargo, aparecen frases como la anterior, en la que el genial publicitario mostraba su preocupación por el carácter y los valores éticos de sus empleados y colaboradores. Como queda claro en el párrafo, Bernbach situaba en el mismo plano de importancia el talento profesional y la bondad. Si eras un tipo majo pero carecías de talento, las puertas de su agencia estaban cerradas para ti; pero igualmente, si eras un cabrón, ya podías tener todo el talento del mundo, que jamás entrarías en ella. Seguir leyendo

Yo formé parte de una Banda.

 

La Banda

Un día, a finales de 1998 (creo que ya había comenzado el mes de diciembre) recibí una llamada de Agustín Medina, a la sazón Presidente de La Banda de Agustín Medina, y quedamos aquella misma tarde en su agencia para charlar acerca de mi futuro profesional.  Al parecer, Begoña Cuesta, que había sido mi jefa en Bassat Ogilvy & Mather, le había hablado de mí en términos muy positivos y, sabiendo que en aquellos momentos me encontraba en las listas del paro, había decidido ponerse en contacto conmigo. Seguir leyendo

Tan real como la vida misma.

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Voy en el autobús, camino de mi trabajo. Como siempre, viajo enfrascado en la lectura de un libro. Estoy tan acostumbrado a leer en el Metro y el autobús que, habitualmente, las conversaciones de los demás pasajeros apenas logran sacarme de mi ensimismamiento. Sin embargo, esta mañana dos chillonas voces femeninas impiden que me concentre en la lectura. No veo las caras de las mujeres que conversan en el asiento de atrás pero por el timbre de sus voces no me cabe duda de que se trata de dos señoras muy mayores,  septuagenarias como poco. Trato en vano de ignorar el sonido atiplado de sus voces, pero cuando advierto que su conversación deriva hacia el tema de la publicidad, abandono por completo la lucha  y, en parte por resignación y en parte por interés profesional, comienzo a escuchar atentamente su charla.

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Remo’s Blues

Una mañana a finales de agosto de 1998 José Luis Esteo me telefoneó y me propuso que me incorporase a Remo Asatsu en cuanto me fuera posible. No era la primera vez que tratábamos el asunto. Unos meses antes, barruntando que mi puesto en Young & Rubicam corría serio peligro, me había puesto en contacto con él para pedirle una oportunidad en su agencia. Ahora por fin, cuando de nuevo había engrosado las sempiternas cifras del desempleo en España, llegaba esa oportunidad. Seguir leyendo

El jardín de los senderos que se bifurcan. (In memoriam Juan Mariano Mancebo)

Juan Mariano y yo

Acababa de comenzar la década de los noventa y yo estaba trabajando en Slogan Madrid cuando recibí una llamada de Juan Mariano Mancebo, uno de los Directores Creativos de Contrapunto, la agencia que junto a la barcelonesa RCP habían marcado el camino a seguir al resto de las agencias españolas y cuyas oficinas se hallaban casualmente no muy lejos de las de Slogan. Seguir leyendo

Nuevo capítulo: donde se narran las aventuras y desventuras de nuestro héroe en la agencia de los señores Young y Rubicam.

Entré en Young&Rubicam dominado por una sensación agridulce: por una parte, acababa de dar un gran paso en mi carrera profesional, al conseguir un puesto de Director Creativo en una de las agencias más importantes del mundo; por otra parte, dejaba en Bassat a muchos amigos, un lugar donde mi capacidad profesional era apreciada y reconocida, y, sobre todo, a la persona que ya se había convertido en mi media naranja. Sin embargo, estaba convencido de que era el destino el que me había conducido hasta allí. Fichar por Y&R representaba subir unos cuantos metros más en mi ascenso hacia la cumbre (eso me decía mi Pepito Grillo profesional); era un tren que no podía dejar pasar, una gran oportunidad para demostrar al mundo mi talento creativo, eso pensaba, pero en el fondo sabía que echaría mucho de menos compartir los mejores momentos del día con la dama que me había robado el corazón. Seguir leyendo

Bassat, Ogilvy, Mather…y muchos más.

Habían transcurrido cerca de cinco meses desde mi “salida” de Casadevall & Pedreño y comenzaba ya a acostumbrarme a los placeres del “dolce far niente”, cuando recibí una llamada telefónica que cambió mi vida para siempre. Una voz femenina al otro lado de la línea se identificó como la secretaria de Begoña Cuesta, a la sazón Directora Creativa Ejecutiva de la oficina madrileña de Bassat, Ogilvy & Mather, y me dijo que su jefa deseaba verme y charlar conmigo. Aquello sonaba a oferta de trabajo y naturalmente acepté la cita. Seguir leyendo

Cuando Casadevall se volvió madrileño.

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Una tarde de mediados de 1992 salí por la puerta de Slogan para no regresar jamás. Unas semanas antes, el director de arte con el que trabajaba, el genial brasileño Eduardo Martins, y yo habíamos dicho sí a una oferta de José Luis Esteo para incorporarnos a la oficina madrileña de Casadevall & Pedreño, la gran agencia barcelonesa fundada y dirigida por dos de los próceres de la publicidad española (la C y la P de RCP). Para entonces, Slogan había dejado de ser la agencia que había conocido cuando entré en ella. Se había marchado mi mentor, Fernando Vallejo, y también su primer Director General, José María Piera. La última “deserción” había sido la de José Luis Esteo, y precisamente ahora, Esteo nos reclamaba para participar en un proyecto que prometía ser uno de los más sonados del panorama publicitario de entonces. Una vez más me hallaba en el lugar adecuado y en el instante adecuado, y una vez más el destino me demostraría que en este oficio es mejor permanecer siempre con los pies sobre la tierra. Seguir leyendo

Jóvenes, éramos tan jóvenes.

¿Por dónde iba? Ah, sí. Estaba a punto de iniciarse la década de los 90. Yo era joven, rebelde, intrépido. Acababa de ser fichado por Slogan, una de las mejores agencias de publicidad de Madrid. La vida me sonreía. Bueno, bueno, sin exagerar…, también había algún que otro nubarrón en aquel cielo límpido y azul que era mi existencia. En cualquier caso, aquél fue un momento muy importante en mi carrera profesional. Como alguien me dijo, “estaba en el lugar adecuado en el instante adecuado”. Slogan Madrid era la agencia de la que todo el mundo hablaba: no solo porque había logrado reunir a algunos de los profesionales más reputados del panorama nacional, sino, y principalmente, porque había comenzado a trabajar para la cuenta de la ONCE, lo que suponía un aluvión de dinero para la empresa, así como un enorme aumento de su prestigio de cara a posibles clientes. Seguir leyendo